PANEGÍRICO
Hace muchos años que Enrique Morente ha estado de una forma u otra en mi vida. En mi casa, el flamenco siempre se ha vivido intensamente. En las reuniones familiares festivas, mi padre y mis tíos, sobre todo uno de ellos, José Escánez Gómez, cantaban cosas de Enrique. Hoy, mi padre no está con nosotros; mi tío Pedro también partió, y José está como raptado por sus recuerdos. Siento, con la muerte de Enrique, como si se fuera esfumando parte de mi mundo.
No conocí a Enrique Morente, pero gracias a la especial relación que mi hermano Marcos Escánez Carrillo ha tenido con él en los últimos años, tuve el honor de participar con un texto para la carátula de uno de sus discos, la reedición de Alegro Soleá y Fantasía de cante jondo, que se hizo en 2008. Aquí os lo dejo, escaneado, para que lo leáis, como un homenaje póstumo que Enrique no necesita. Como un homenaje a todo ese mundo que me ha invadido súbitamente la memoria y que he sentido casi perdido.
Gracias, Marcos, porque tú eres el necesario vínculo que me permite recobrar, aunque sea de vez en cuando, el anhelo de mi historia.
José Escánez Carrillo.



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