Alba longa

SILENCIO CIEGO

Posted in Textos by ascanio on septiembre 6, 2012

(Mi aportación al II Encuentro de Escritores por Ciudad Juárez que se celebró en la sede de Candil Radio, en Huércal de Almería, y simultáneamente en diversas ciudades de 24 países).

Ahora que ya me muerde, con su aguja incansable y seca, la infección que el tiempo guarda tras su esfera; ahora que, como en un rito solar, vienen a deslumbrarme las luces funestas del entendimiento; ahora que reniego de observar, a cobijo de la vida, mis estúpidas lágrimas resbalando hacia la orilla encharcada de la ventana; ahora que ya nada es metáfora sino soez pleonasmo de evidencias, cínicas tautologías de la impotencia; ahora que mi voz ya no esquiva los acentos duros, los tonos pétreos de las verdades digeridas a contrapié; ahora es más fácil caminar por el fango sin aquellos zapatos de poeta que me venían anchos, y más fácil atravesar la luz con la certeza absoluta de que ella es la única culpable de que existan ciegos.

En Ciudad Juárez solo hay ciegos y un silencio deslumbrante. Silencio en los espejos que devuelven los gestos; silencio de ojos mudos que no ven lo que miran; silencio como una obra de agónica esperanza; silencio en el miedo; silencio en las mañanas. Silencio que regurgitan los asesinos en el silencio cómplice del que manda. Y ya hay demasiado silencio abrasado en las cunetas, demasiado silencio amasado en cada casa. Y hay unos pocos hombres firman decretos salvajes mientras ponen mordazas a los ojos y emplastes a los anhelos para que nos desgarre la ignorancia:

Una niña prematuramente rota busca un epitafio para enterrar sus juguetes. Ella sabe desde hace mucho que no será libre y que no poseerá su tiempo. Sabe que no podrá tener secretos y que solo verá las estrellas desde las ventanas. Deseará poder caminar sola hacia el trabajo, pero sabe que sus pasos no le pertenecen, y que esa línea de carmín que subraya su sonrisa puede ser una crítica llamada para la muerte.

Ella tiene luz, pero ellos la mantendrán eclipsada y malherida; ella tiene manos pero ellos le cercenarán las caricias; ella tiene nombre pero ellos lo ignorarán hasta bajo el rostro que les lanza una mirada ya muerta en la portada de los diarios; ella tiene voz pero para ellos solo es importante que no se oigan sus gritos. Y velarán sus ojos con el terror de las sospechas, y sellarán sus labios con cinta americana, y trabarán sus manos para que no vuelen.

Ella tenía vida, pero ellos la desecharán como una simple anécdota mientras pasean burlones su suficiencia impune.

En Ciudad Juárez solo hay ciegos y un silencio deslumbrante. Silencio que regurgitan los asesinos en el silencio cómplice del que manda. Y ya hay demasiado silencio abrasado en las cunetas, demasiado silencio amasado en cada casa.

Sobre el tema de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez: http://angelcorbalan.blogspot.com.es/2012/03/son-mujeres-y-trabajadoras.html

Fotos del acto en Huércal de Almería: http://www.candilradio.com/gal/gallery.asp?categoryid=879

El audio del acto podéis encontrarlo en la página de Candil Radio.

La cinta de Moebius (fragmento).

Posted in Textos by ascanio on noviembre 30, 2011

Él está frente al escaparate de una librería. El cristal le devuelve una imagen traslúcida de sí mismo, mezclada con la algarabía de colores que desde las portadas de los libros se arrojan hacia él, desvaídos y amplificados por la luz fantasmal de los tubos de neón. Apenas si nota el helado aliento con que el invierno susurra su presencia desde el umbral de esta noche, tan húmeda y limpia como la mirada que no reconoce suya en la extensión profunda del cristal.

Sí, son sus ropas las que ve, pero no las de ahora, sino las de hace 5 años: su cazadora burdeos de material indefinible, raída y deformada por los codos deja ver el cuello de la camisa de franela que exhibe un ominoso cerco negruzco bajo la pelambre desigual; son sus pantalones de pana gruesa y apelmazada, demasiado anchos y gastados. Y también es suyo el óvalo de ese rostro masacrado por el sueño, y la barba rancia y gris que le agria el gesto con una irreparable mueca de desprecio. Sin embargo, los ojos, sus ojos no tienen la mirada de entonces.

Ve también el rastro fugaz que al pasar a su espalda dejan los clientes del establecimiento, cuya prisa, mecánica y superflua, se torna real cuando lo ven. Se apoya en una de las esquinas de la entrada al profundo pórtico triangular que conduce a la puerta de la librería y a cuyos lados se extienden los escaparates con las novedades expuestas de un modo aparentemente caótico, pero indudablemente calculado por algún peregrino estudio de mercado.

Ya se están encendiendo las farolas con sus obscenos parpadeos de fulana menesterosa que se ahorra el brillo de cualquier coqueteo y tramita caricias grisáceas de operaria con prisas. Esas bombillas anaranjadas le dan a todo el aspecto del ámbar turbio, y desde lejos la densidad del aire se torna opaca hasta crear la sensación de que una enorme burbuja ocre y gelatinosa hubiese caído de pronto sobre los colores. Incluso el asfalto pierde su dignidad de testigo enlutado, de austero notario de breves derrotas.

Se recuerda golpeando el suelo desmañadamente con unas descomunales botas sin cordones en las que bailaban sus pies entumecidos por el frío. Por un momento quiere dejarse llevar. Desea que su compañera de entonces, Lola, lo agarre por un brazo y tire de él hacia esa especie de normalidad en que se habían convertido la abulia y el desencanto. Desea seguir habitando el oscuro cinismo que lo llevaba, cada noche, a anegar su memoria con tragos que le ayudaran a mantener la quimera, la paradoja de parecer feliz en el centro mismo de la inmundicia. No pensar. No recordar; desasirse de esa mirada ajena que ocupa su rostro en el escaparate para seguir sintiendo a diario el calor fláccido de los senos de Lola punzándole la espalda.

Arriesga de nuevo su mirada hacia el escaparate con una incierta sensación de miedo. Teme, y a la vez anhela, encarar su reflejo y que esos ojos sigan ahí. Tarda en enfocar el espectro de su cuerpo porque su mirada se ha ido al fondo, al estudiado caos de los libros; y, cuando lo consigue, un curioso pliegue de su imaginación, o del tiempo, le observa con una mirada que ahora no tiene más remedio que reconocer como propia.

La puerta de la memoria está en su seno. Es como La botella de Klein, «una abertura que se extiende hacia su interior. Una especie de embudo sin salida porque desemboca en sí mismo. Un tubo que, por muchos vericuetos que tenga, da siempre a una oquedad que es a la vez el tubo mismo y su cara externa; una oquedad que nunca es posible llenar ni vaciar del todo; la alegoría más brutal de la persona. La botella de Klein… Un hueco decías en tu libro. Un tubo vacío que se ensancha hasta unir sus extremos replegándose sobre sí mismo. Una especie de infinito con volumen. Conducto y depósito. Todo lo que eres.»

Descubres de pronto la falsedad de la imagen plana y estática que crees ser tú. ¡Pero qué hostias! Eso a nadie le gusta, ¿no es cierto? A quién vamos a engañar. No es suficiente teorizar. Tú ya lo sabes. Es necesario mancharse con el fluido viscoso que los recuerdos segregan, identificar los surcos tallados en el gesto por la cadencia ácida del tiempo, recorrer la accidentada geografía del alma hasta perderse en sus pliegues, y caer en sus trampas, y sacudirte el polvo, y seguir, seguir, seguir construyendo el engaño de una integridad cuarteada, como un vidrio que devolviera la mirada inconexa de los días.

No sé qué haces aquí, sondeando una imagen difusa; aquí, en este mismo escaparate de hace cinco años, zozobrando, como entonces. entre los restos de una identidad deshecha justo cuando empieza a cobrar sentido la azarosa arquitectura de tu conciencia. Hoy, tu nombre, en letras de molde, corona la angustia que estás vertiendo a ambos lados de este mismo cristal; escudriñas un signo al que asirte, una breve señal, un guiño cómplice en medio de un marasmo de sensaciones. Vas del primer plano de tu imagen reflejada al reflejo, quizás inconsciente, que sueña, mudo y helado como un suspiro de papel.

La cinta de Moebius; de entrada el título no dice nada; tu nombre tampoco. Es sugerente la foto de la portada: las hormigas caminando en procesión por la superficie reticulada de un ocho plano del que no se puede discernir cuál es el anverso y cuál el reverso. Inquietante metáfora. De momento nadie repara en ti.

SÍNDROME POSTVACACIONAL

Posted in Textos by ascanio on septiembre 25, 2011

Ayer fue el primer día del otoño y, en mi último día de playa, ya comenzaba a desperezarse el invierno liberando hordas de ambiguas nubes para que iniciaran su trashumancia desde el poniente, inaugurando el eterno ritual de poner cerco a la vida con su manta de hojas muertas y la gélida caricia del mistral. Mi piel ha protestado con el postrer abrazo de un Mediterráneo desabrido que, como una amante despechada, reprocha el aplazamiento impuesto a su pasión. Como todo ser primario entiende que la pasión no tiene plazos. Sin embargo, ha depositado un beso de encaje en mis pies cuando ya me iba; me ha tendido una alfombra de filigranas blancas; me ha puesto una caricia porosa y fría en los tobillos, una cadena invisible, como hacen las amantes sabias cuando uno se marcha: te miran, te acarician distraídamente, y ya saben que volverás, que vivirás prendido de esa caricia, de ese beso mientras estés lejos, ya saben que han dejado una herida indeleble que sólo ellas saben curar.
Vuelve uno a cubrir con la ropa el impudor de una preocupación ya antigua. Los michelines que te recogías azorado ante el espejo han crecido con el ocio, con las cenas al aire libre y las tapas de los merenderos. Y, aunque miras con disgusto ese abultamiento abdominal, sabes que aguardan agazapados los horarios, los reglamentos y la fina trama de las responsabilidades ineludibles, formadas en hilera, en una luctuosa procesión de insatisfacciones.
Mientras un sol oblicuo y tímido deposita en mis hombros una calidez amable de la que apenas soy consciente, he recordado el desconcierto de mis nueve años cuando, perdido en el desafecto de un nuevo colegio, pensé que era más fácil volver al trabajo si llovía; que la lluvia le daba al verano recién acabado calidad de ensueño y eso lo preservaba de la realidad. Entonces aún dormía por el anestésico de la ignorancia, y el cordón umbilical que me unía a la vida me alimentaba con fantasía.
Hoy he abierto el periódico: me han vuelto a informar de que no todos los dictadores son sátrapas, de que los derechos humanos siguen valiendo más según las reservas de petróleo del país que haya que invadir, de que “a río revuelto” ganancia de los de siempre. He entendido del todo que la democracia es solo liturgia y la soberanía una falacia, pero que en su nombre unos señores con i-Phone ganan y gastan un dineral en tomar decisiones que no sirven para casi nada. Otras dos mujeres asesinadas por sus parejas, la caridad cristiana desahucia a una familia de nueve personas con todos sus miembros en paro, golean Madrid y Barça y un señor se ha gastado una millonada en unas medias de Marilyn Monroe. Atentado en Afganistán, tifón en Japón, protestan obreros en Sevilla y okupas en Bilbao, los profesores protestan, los estudiantes protestan, África protesta su hambre, el aire protesta, el mar protesta,… Y protesta mi hija para que le dé el desayuno porque ya llega tarde al colegio; y entonces, sólo entonces, se ha roto la burbuja en la que estaba. Se ha roto sin estrépito, se ha deshecho dejándome muy lejos del alimento de los sueños. Todo sigue igual, me he dicho.
Pero sé que intentar el retorno a la paz de la ignorancia sería una forma de perder la esperanza.

…ES COMO VOLVER AL MAR…

Posted in Textos by ascanio on abril 28, 2011

La mar, hembra primera…

L. E. Aute

 

…es como volver al mar…, como un largo deseo de crepúsculo…; silencioso agujero al que caer…, cielo reducido a segundos…; como un infierno que se cierne desde la dicha…, o una muerte contenida… Amarte es como volver al mar: los pies hundidos en la arena, admirando la inmensa desnudez que te define, apurando las ondas que te crean…

Y, como si cayera, de pronto, una lágrima de noche surcando la mejilla de la playa, nace el llanto que te expresa reciente y viva, que nombra el cuerpo que se impone en un húmedo roce que me asalta y se va. Entonces, la primera soledad, comienza una tonada de sirenas  que me devuelve a la orilla por miedo a perderme; una plegaria monótona que me retiene, por el misterio que irradias, al borde del abismo; obligado a entender la masa de la espuma; el peso del humo..

Pero, lentamente, avanzo; me sumerjo en los humores salados que me traes en la marea, desleído por la resaca visual de ese gesto de labios casi malvas con que me llamas a tu seno. Y con el agua al pecho, procuro distinguir las olas que me arrastran, degustar la humedad que se mezcla en mi saliva, y aprender el rumor constante que se me escapa como una molécula de sonrisa o espanto, como una tonelada de aire.

Ya estoy postrado, en el centro de tu más íntima profundidad salina, donde todo es aroma y asfixia, todo simulacro de salvarse, todo caricia violenta que enreda algas en torno a los ojos.

Y así, como quien busca tus entrañas ­―paso inseguro―, pronunciando tu vientre ―voz deshilachada―, tu azul se irá tornando en caricia líquida y total, prodigando lunas reflejadas en la inquietud, acaso esperando que mi cuerpo se disuelva plenamente hasta tocar mi boca con la sal ―sudor del infinito―, acaso esperando que huya hacia mi deseo de poseer lo inasible…

…no quedará entonces sino silencio y aire; silencio encendido y aire…

Más allá del sueño, la realidad te aleja de mí hasta que no te distingo; y me lleva a este infierno de distancia, del brazo extendido sin poder tocarte ―me destroza no poder amarte siempre―; de nuevo la soledad y el vacío de tu presencia demasiado lejana ―no poder ahogarme siempre―; infinitamente absurdo cuando no soy tú ―no poder hacerme agua―.

Aquí, en la orilla, solo distancia, frío y distancia, recuerdo asustado de manos, labios, silencio y aire, sudor y sal.

José Escánez Carrillo

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POETA: HIJO DE LA LUZ Y DE LA SOMBRA.

Posted in Textos by ascanio on abril 26, 2011

En escena Las nanas de la cebolla.

Aquí dejo el enlace para que podáis descargar la obra de teatro con la que participamos en el Certamen Internacional de teatro de Lom (Bulgaria).

Nos ha dado muchas satisfacciones: el premio en Bulgaria, las estupendas críticas en la prensa, la actuación en Orihuela (muy especial, pues fue en los últimos días de 2010, el año de Miguel Hernández), y un éxito rotundo en todos los foros donde hemos actuado.

Son chicos de 17 años que cursan 2º de Bachillerato, y las chicas tienen 15 y 16 años, de 1º de Bachillerato y 4º de ESO.

El vídeo tiene buena calidad de visionado y de sonido. Se grabó el día 15 de marzo, en el IES Martín García Ramos, como clausura del XLI Certamen de teatro Aficionado en el marco del Festival Nacional de Arte de Albox “Primavera 2011”.

Es un poco voluminoso (unos 30 minutos de bajada en descarga directa) pero igual os interesa.

Saludos.

Hijo de la luz y de la sombra.mpg
File size:1.15 GB

José Escánez Carrillo

EL CUENTO ES BIEN SENCILLO

Posted in Textos by ascanio on marzo 24, 2011

El cuento es bien sencillo:

Usted nace sufriendo. Es arrojado al mundo entre gritos de dolor dulce y acompasados jadeos. Y parece entender, porque llora; pero no. Amanece pronto a contemplar colores y formas que le cercan y a reconocer la voz que antes percibía con sordina. Aprende a reclamar comida con insistencia y, con lógica quietud, duerme arropado en el doble sueño del pecho que se entrega y el primario recuerdo de la paz placentaria que ya añora.

Usted crece y al crecer va descubriendo misterios. Las cosas se le ofrecen como un críptico homenaje que aún no incorpora el uso. Usted se llevará a la boca todo lo que toque para ir perfilando el mundo según su sabor, mientras alguien le repite, con parsimoniosa persistencia, la mentira inocente de una palabra.

Usted aprende imitando los sonidos, y los percibe como un ritual con el que recuperar la alegría. Y poco a poco irá colocando una cosa en otra, y a cada secuencia de sonido le corresponderá un concepto, y a cada concepto, una cosa. Acaso sea así como perdemos la magia de lo táctil y vamos internándonos en el peligroso trabajo de reconocernos algo más que acreedores de placer y sueños.

Usted se espiritualiza. Descubre emocionado la infinitud del cielo, la fugacidad de la vida, y a un ‘ser’ tan pequeño en un ‘yo’ tan absurdamente grande. Entonces le hablan de Dios. No se molesta en aprehender esa idea más allá de creer que existe, porque existe y no hay idea que aprehender. Para qué intelectualizar lo que es misterio. Usted sufre, entonces, de verdad por la suerte del hombre, su soberbia y su miseria, y contempla horrorizado el dolor y la injusticia. Admira la renuncia y decide superar el deseo y poner freno a pasiones excesivas. Decide agregarse, formar parte de una verdad inefable, transustanciar en usted la esencia de lo que todo lo explica; la bondad y la entrega.

Usted toma votos y se ordena, dice misas, asiste a desvalidos, vive en la pobreza y en la pureza, sufre, trabaja y llora… Y un día le llaman para asistir a un moribundo. Usted sube a su coche con sus pertrechos para administrar perdón y asegurar serenidad en el último trance al desdichado en el que piensa con verdadera misericordia. Conecta la radio y escucha, tras una musiquilla vibrante, las noticias. Una voz metálica que lee sin saber muy bien qué, le cuenta en la soledad acristalada de su auto que por fin el Vaticano excomulga a los que durante tantos años ha consentido ser pederastas y que un sacerdote, presidente de una entidad bancaria con fin social, se ha asegurado su jubilación con una póliza de casi tres millones de euros. Y piensa que cuando se encuentre ante el gesto ausente del que agoniza no sabe muy bien qué le dirá.

José Escánez Carrillo

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PALABRAS

Posted in Textos by ascanio on febrero 1, 2011

Hasta cuando parecen desterradas, innecesarias, decrépitas, y parece que sobran y se parapetan tras el hueco que deja la voz que no les da vida; manidas ya, gastadas de estar en labios ajenos o henchidas por el soplido infame de los reinventores de ideas, son una caricia las palabras que desde oscuros sedimentos afloran imprescindibles para construirnos.

Íntimas extranjeras, cómplices alevosas, siempre nuevas aunque se arrastren por los siglos como serpientes ancianas. Nos degluten, nos vomitan, nos desgarran el entendimiento si no son dichas; nos entumecen la voz, la diluirían si no las ‘renaciéramos’, si no las limpiáramos de la mugre amniótica del pudor; y se abortarían, moriríamos con ellas de silencio, cuando la nada fuera silencio, si el silencio fuera la nada.

Oficiamos el rito de ser, y son las palabras nuestros cimientos y nuestro andamiaje. Quién, qué, qué entidad, qué dios, qué hombre sabe, sospecha acaso, quiénes somos, qué no somos. Quién puede sustraernos el derecho, la capacidad de redimir significados, curarlos de su promiscuidad inocente, comprimirlos, estrujarlos, destilar su esencia en el alambique de nuestra circunstancia; convertirlas en agentes de la carne que somos para que su tópica fonética deje de taparnos celosamente, para que sean sólo un velo cayendo al pie de nuestras aspiraciones, y dejen de amontonarnos, empequeñecernos, de trivializarnos…

Como las serpientes, también mudan la piel las palabras. El tiempo las torna ásperas y rígidas, les absorbe el sentido, les reseca el color y las arruga sobre la materia que las sustenta; hasta que un día, en cualquier improvisada arista de la Historia, se quedan vacías y frágiles, opacas, como una mentira. Debiéramos, entonces, recoger sus restos incoloros con cuidado, depositarlos con amor sobre nuestra soledad y velar su memoria. Si acudimos al doctor cuando nos duele la cabeza, por qué no vamos al diccionario cuando nos duele el vacío. Hay tantas palabras hueras en esta arista de la Historia a punto de deshacerse que asusta decirlas, que da grima recordarlas, que estremece añorarlas.

Esta noche he velado un par de ellas que encontré ayer tiradas. Las dejó el ínclito valedor de los derechos sociales, José Luis Rodríguez Zapatero, llamando ‘logro’ sin precedentes al ‘ultraje’, ‘esperanza’ al ‘sacrificio’, y entendiendo que la ‘dignidad’ es solo un ‘proyecto de futuro’.

José Escánez Carrillo

FIN DE LA HISTORIA

Posted in Textos by ascanio on enero 5, 2011

Hace 20 años que Francis Fukuyama, catedrático de Economía Política Internacional, anunciaba que habíamos llegado al fin de la Historia en el sentido de que, una vez caídos los regímenes comunistas, todo el orbe caminaba hacia la aceptación de la democracia liberal como sistema político y una economía de libre mercado gracias al proceso de globalización económica. Eso resultó el ‘sumum’ del bienestar para los estados occidentales que se ofrecían como modelos políticos y sacaban mayor tajada de un mercado claramente dominado por ellos y mediatizado por sus más poderosos medios de comunicación; monopolizado, en suma, por su mayor desarrollo técnico y tecnológico. Años después caemos en la cuenta de aquélla no era más que una idealización, una lectura sesgada del verdadero status que vivíamos. El sueño del desarrollo y el tratamiento sintomático de la mala conciencia del mundo industrializado hizo que nos creyéramos lo que necesitábamos creer, a saber, la ausencia de fracturas que impidieran la visión monolítica de la realidad que necesitaba el expansionismo económico. Era casi una justificación ético-moral que partía de las economías más fuertes y que más provecho podía obtener de ese planteamiento.

Pero la misma historia se ha encargado de quitarle la razón en estos pocos años. Si no es por el estado de putrefacción al que han llegado las democracias liberales auspiciadas en el este de Europa, absolutamente corruptas, es por las quiebras económicas producidas por una economía eminentemente financiera que ha llevado a muchos países a dilapidar su riqueza en la compra de activos fantasma que, al desaparecer, se convierten en hipotecas de sus medios de producción; o por una serie de países que se resisten a la modernidad refugiándose en una política teológica ancestral que niega toda posibilidad de progreso y democracia. Lo cierto es que en la actualidad debemos repartir nuestra atención no en una fractura (capitalismo contra comunismo) sino en varias, de las que no podemos excluir las propias contradicciones del mundo ‘civilizado’.

Entre ellas, las más importantes eran, en primer lugar la derivada de las grandes diferencias económicas entre los países ricos y los pobres que, por un lado provocan la radicalización de posturas contra el mundo desarrollado y por otro la afluencia masiva de inmigrantes hacia un mundo rico cada vez más enrarecido, menos solidario, más sectario y excluyente; y, en segundo lugar, la evidente fractura cultural entre el mundo islámico y el mundo occidental, en su mayoría de base judeo-cristiana. Y ahora hay que añadir una más: la fractura interna que ha  abierto Wikileaks en los que se ofrecían como modelos y garantes de las libertades de los ciudadanos.

Desde el Renacimiento ha habido tres formas de hacer política sea cual sea la organización social de una comunidad dada: la promulgada por Castiglioni en El cortesano, en la que se da preponderancia a la prudencia y al bien común; según la entendía Macquiavello en El príncipe, en la que se promulgaba el pragmatismo y de cuya simplificación ha surgido el error de magnificar los fines sin cuestionar los medios, de entender la política como el arte de acaparar poder y de gobernar según los intereses personales aunque sea de espalda a los deseos del ciudadano; y, finalmente, como la entendía Tomás Moro en Utopía, obra en la que muchos críticos han visto un protosocialismo ideal, una sociedad apacible en la que todo el mundo tiene cabida y un rol indispensable. Con muchas variantes a lo largo del mundo moderno, todos los regímenes, incluso el nazi, han comenzado como una utopía en la que creer, han simulado ser lo que no eran (como buenos cortesanos) y han gobernado con un pragmatismo que atendía más a gustos y estrategias personales que al bien común (la ya citada simplificación y descontextualización de Macquiavello), de manera que hemos podido observar acuerdos contra natura entre soviéticos y nazis, entre EE.UU. y las dictaduras del cono sur Hispanoamericano, y otras casi tan innumerables como vergonzosas; un largo etcétera execrable que no viene al caso enumerar y que se resumen en que países democráticos alimentan conflictos en países subdesarrollados que luego se encargan de lamentar públicamente.

Una vez que esto se ha puesto en evidencia, tras Wikileaks y la crisis finaciera, no nos queda otra que reconocer que no somos el modelo a seguir, que no representamos la idealidad social, que el “fin de la Historia” no es nuestro sistema de vida y, por tanto, perdemos legitimidad pues nuestra civilización no es la mejor posible. Eso es lo que nos están diciendo los que conforman el mejunje del movimiento antiglobalización; y eso nos están diciendo China, India o Brasil, y la muy temible entente que forman Irán, Corea del Norte y Venezuela.

Sólo espero que el fin de la Historia pronosticado por Fukuyama no sea el principio del Horror.

José Escánez Carrillo.

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PANEGÍRICO

Posted in Textos by ascanio on diciembre 15, 2010

Hace muchos años que Enrique Morente ha estado de una forma u otra en mi vida. En mi casa, el flamenco siempre se ha vivido intensamente. En las reuniones familiares festivas, mi padre y mis tíos, sobre todo uno de ellos, José Escánez Gómez, cantaban cosas de Enrique. Hoy, mi padre no está con nosotros; mi tío Pedro también partió, y José está como raptado por sus recuerdos. Siento, con la muerte de Enrique, como si se fuera esfumando parte de mi mundo.

No conocí a Enrique Morente, pero gracias a la especial relación que mi hermano Marcos Escánez Carrillo ha tenido con él en los últimos años, tuve el honor de participar con un texto para la carátula de uno de sus discos, la reedición de Alegro Soleá y Fantasía de cante jondo, que se hizo en 2008.  Aquí os lo dejo, escaneado, para que lo leáis, como un homenaje póstumo que Enrique no necesita. Como un homenaje a todo ese mundo que me ha invadido súbitamente la memoria y que he sentido casi perdido.

Gracias, Marcos, porque tú eres el necesario vínculo que me permite recobrar, aunque sea de vez en cuando, el anhelo de mi historia.

José Escánez Carrillo.

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FICCIÓN

Posted in Textos by ascanio on diciembre 12, 2010

“No entiendo para qué lees tanto. Te vas a quedar ‘morro’ de estar agachado ahí, y medio ciego…”, me dice mi suegra a la que veo enredada cortando sandía para los nietos con metódica paciencia sobre la mesita plegable que nos hemos traído a la playa, y que hacía bloque en el maletero de mi sufrido auto con una nevera tamaño familiar, hamacas y silletas, la sombrilla, toallas y protectores solares, ropa y bolsas diversas con las viandas más sufridas, el pan y los útiles indispensables para hacer bocadillos, cortar las tortillas de patatas, platos y vasos de plástico, cubiertos desechables, y algunas otras cosillas por si aquello de que hagan falta y que no ha al caso nombrar. Digamos, por si no lo han adivinado, que me hallaba con toda la familia pasando uno de esos entrañables y extraordinarios días de playa que tanto ilusionan. “De verdad que no veo qué puedes sacar de los libros que no puedas dejarlos por un día y disfrutar de la realidad, porque todo eso que lees son mentiras, son novelas, cosas inventadas…”, insistía sin mucha convicción, bien es verdad, no tanto porque hiciese falta mi intervención en cualquier faena playera (me exime de ellas porque soy muy torpe y lo sabe) como porque ella considera que vivo en una especie de sueño de la cultura, y que algún día se me puede secar el cerebro como a D. Quijote. Cree que me aparto de la realidad cuando leo, para ella la ficción no es una realidad, ni la cultura un medio en el que vivir sino un lujo para desocupados.

No la culpo. Basta asomarse a la programación de las distintas cadenas de televisión para darse cuenta de cuál es la composición de las aspiraciones de la mayoría de los españoles que las ven habitualmente. La tendencia a llenar la programación con espacios de bajo presupuesto cuyo fin es presentar la realidad como espectáculo triunfa. Para ello sólo hace falta dinero y una buena infraestructura, y todo depende de la fórmula por la que se opte, porque algunas son francamente baratas: si no son los programas de sucesos macabros, serán los realitis chous que bien con entrevistas a personas que viven determinadas situaciones ‘anormales’, o bien con recortes de vídeo con accidentes, acciones policiales, robos, agresiones, etc., satisfacen lo más enfermizo de nuestra curiosidad, u otros que alimentan el afán de sapiencia que siempre han demostrado los españoles por las vidas ajenas llevándolos hasta la paradoja legal de que la libertad de prensa estirpe de raíz el derecho a la vida privada de unos personajes que por públicos pasan a ser íntimos de todos.

Hemos llegado al punto en el que pensamos que la realidad no nos afecta, que es algo que les sucede a otros porque nuestra realidad es sólo la normalidad y en tanto que normal, nuestra vida es vulgar. Pero la verdad es que la realidad es vulgar; cualquiera puede fabricarla. No hace falta talento para crear realidad, sólo medios para recogerla, aislarla y proyectarla, y hacernos sentir vulgares ante lo real anormal que siempre les pasa a otros. Por eso se ha eliminado la cultura (o casi) de la programación, porque la cultura nos hace anormales y hace posible que uno pueda vivir varias realidades o percibir su realidad como anormal.

No se le puede vender ese producto a quien ve en la realidad que venden los mass media como carnaza con la que unos carroñeros salen de una realidad normal para vivir el sueño de una prosperidad real.

Ante todo esto prefiero la ficción. Para crear ficción hace falta inteligencia, oficio, observación, talento en suma; ya sea la ficción de las novelas como la de la sección nacional de los Telediarios.

“Ya tengo bastante realidad con mirarme a la cara todas las mañanas, María.”, le conteste a mi suegra para que se riera conmigo.

José Escánez Carrillo.



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